Gestión del estrés y bienestar en el trabajo remoto

Imagen generada por IA Gemini con fines ilustrativos

El equilibrio entre el caos y la calma es tu herramienta de productividad más potente


Cómo van cambiando los lugares, las personas, incluso los trabajos con el paso del tiempo, sutilmente, sin darnos cuenta. Hoy, algo impensable hace unos años, existe el trabajo remoto, el cual va haciéndose un sitio en la sociedad y en las mentes tanto de los empresarios como del profesional que presta sus servicios.

Pero me hago una pregunta: Trabajar en remoto ¿es una bendición o, al contrario, puede convertirse en un caos silencioso? Esto lo vivo cada día, es como una mezcla de, por una parte, libertad y, por la otra, de responsabilidad. Si todo esto no se gestiona bien vas de cabeza a vivir con estrés, cansancio mental y, de tener la sensación de no desconectar del todo. En mi caso, aparte de llevar la parte administrativa de empresas (facturas, conciliaciones, tareas que se repiten, atención al cliente el cual demanda rapidez en las respuestas y soluciones), también llevo, obviamente, la mía y la conciliación familiar, si todo esto no se gestiona adecuadamente la presión se multiplica.

Con el paso del tiempo he aprendido algo muy importante, el bienestar no es un lujo, es una herramienta de trabajo, porque si no me encuentro bien, nada funciona como debería funcionar. Voy  a contarte la gestión que hago del estrés en día a día y de cómo acompaño a mis clientes para ayudarles a que también respiren más tranquilos.

1. Orden antes que velocidad

El trabajo desde casa o trabajo remoto, te da la sensación de "tengo mil cosas por hacer" y, ésta se cuela sin pedirte permiso. Es mi compañera diaria, pero también he entendido que el estrés no viene por el trabajo que has de realizar, sino por no tenerlo bien organizado.

Lo primero que hago es ver la checklist del día. La tengo ordenada de lo más prioritario a lo menos. Compruebo mails/WhatsApp/ClickUp/cualquier otra plataforma de comunicación, por si hay algo importante para hacer en el día, lo ordeno todo y, con todo ello organizado, arrancamos el día, sin estrés, sin la sensación de me dejo algo importante por hacer, sin el pensamiento de "no sé si podré hacer todo hoy".

2. Automatizar para respirar

De entre todas las cosas que generan estrés en el trabajo remoto son esas tareas repetitivas como por ejemplo: enviar presupuestos, registrar gastos, actualizar datos..., todo esto te desgasta a nivel mental y no aporta un valor real (que lo tiene, por supuesto).

Gracias a que existen las automatizaciones, son un gran alivio, porque con ello no sólo se ahorra tiempo sino también claridad mental. Dejas de estar en alerta constante y ello permite que trabajes con más calma.

Muy importante, no porque se haya automatizado has de olvidarte de la tarea, has de comprobar que todo funciona correctamente.

3. Poner límites sin sentir culpa

Una de las "trampas" que tiene el trabajar en remoto es la de "estar disponible siempre". Pienso, que todos los que nos dedicamos a esta modalidad de trabajo, hemos pasado en algún momento por ahí. Pero hay que tener algo muy claro: La disponibilidad infinita, sin horarios es enemiga del bienestar, de tu bienestar.

Un consejo, si estás leyendo esto y te dedicas al trabajo remoto, márcate unos horarios, un tiempo de respuesta y, algo muy importante, tu tiempo de descanso productivo. Esto se lo comunico a mi cliente con total naturalidad y me lo agradece y comprende.

Cuando tú respetas tus límites, los demás también lo hacen.

4. Crear rituales que sostienen

Mis rituales no son grandes, sino pequeños gestos, recuerda que eres una persona humana y no una máquina.

Te cuento lo que hago:

  • Un café tranquilo antes de abrir el correo.
  • Una pausa consciente a media mañana.
  • Estiramientos cada dos horas (sinceramente, esto a veces no lo hago).
  • Cerrar el ordenador a una hora concreta.

Más que rituales podríamos verlos como anclas que ayudan a no perderse en la inercia del día.

5. Delegar para recuperar aire

Muchos autónomos con una sobrecarga de trabajo, empresarios pequeños y/o medianos, creen que delegar les va a generar un gasto más hasta que se deciden a probar y comprueban que han invertido en salud mental, en tranquilidad, en libertad.

Se dice que delegar no es rendirse y es cierto, porque cuando delegas, el nivel de estrés baja y cuando esto sucede recuperas la calma. Tu negocio crece sin necesidad de que te quedes por el camino, de que te quemes.

6. Cuidar la mente como cuidas tu negocio

Muchos piensan que el bienestar es para después, para cuando haya conseguido la meta, cuando tenga tiempo, pero justamente lo que te permite tener ese tiempo es justamente el bienestar.

Cuando acompañas a tu cliente, en mi caso, en la parte administrativa, le estás ayudando a crear un sistema el cual le va a permitir que reduzca su estrés y que trabaje con más libertad.

El bienestar no es algo que “ya harás cuando tengas tiempo”.

Es lo que te permite tener tiempo.


El trabajo remoto puede ser y es
muy gratificante, sí,
pero si te colocas en el centro


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